DIOS DANOS LAS NACIONESQue nos dice la historia de la biblia...

Cuando éramos niños sabíamos que al necesitar alimentos, ropa , juguetes o cualquier otra cosa, allí estaban nuestros padres a quienes solamente con pedirles hacían todo lo que estaba de su parte para satisfacer nuestras necesidades y en muchas ocasiones hasta nuestros deseos. Hoy ya no tan pequeños sabemos a quién acudir para hacerle nuestras peticiones sabiendo que El está dispuesto a responder conforme a su voluntad. Algo en el que no hay duda que Dios anhela responder es cuando le pedimos que nos permita ser instrumento para llamar a las naciones al arrepentimiento y a la fe en Jesucristo.
Hoy vivimos literalmente en medio de las naciones. El mundo no es mas que una aldea pequeña al alcance de todos a través de los diferentes canales de comunicación. Gente de todas partes del mundo viaja de un lugar a otro y se establecen para vivir en cualquier parte del planeta. Cada que salimos a la calle, cuando vamos al mercado, a la escuela, en el trabajo o simplemente cuando usamos el sistema público de transporte nos encontramos con individuos de naciones que ni siquiera sabíamos que existían. Hoy, gente de todas las naciones está al alcance de nuestras manos
La realidad anteriormente descrita no es un accidente. Es parte del plan de Dios para los tiempos en que vivimos. Hoy mas que nunca debemos decirle a Dios: “damos las naciones de la tierra”. Parece una petición descabellada, una pretensión exagerada, pero estoy convencido que es una oración que tenemos que hacer diariamente a nuestro Dios. Cada vez que oramos de esta forma debemos recordar “que todo lo que pidamos al Padre en nombre del Hijo, El lo hará para que el Padre sea glorificado”.
Como hispanos viviendo y sirviendo a Dios en Norteamérica tenemos una oportunidad sin igual no solo para pedir las naciones sino para ganar las naciones para Cristo. Aunque somos una comunidad pequeña y sin muchas fuerzas todavía, debemos siempre recordar que Dios obra no solamente a través de los grandes y poderosos sino que aun el pequeño David fue instrumento en las manos de Dios para vencer al gigante Goliat y a todo su ejército.
Pidamos las naciones. Oremos por las naciones. Trabajemos fuertemente para que las naciones en medio de las cuales vivimos conozcan por nuestro testimonio al Señor de los Señores.